La verdad sobre la obesidad

Lo que debes saber

La obesidad es una enfermedad metabólica crónica progresiva con una alta incidencia a nivel mundial, al punto de ser declarada como la epidemia del siglo XXI.

La obesidad es un problema multifactorial donde intervienen factores pre-disponentes modificables y no modificables. Existen hoy día muchas alternativas para perder peso, pero será un especialista el que le recomiende la mejor opción para su caso.

La obesidad es la epidemia del siglo XXI según la OMS. 

En los obesos las células adiposas aumentan en número y también de tamaño. 

El tejido adiposo es considerado un órgano endocrino, pues libera sustancias  que en exceso originan graves trastornos. 

Se han descrito genes que están directamente con funciones íntimamente relacionadas con la obesidad. 

La obesidad es un problema multifactorial, entre los factores predisponentes se encuentran algunos modificables y otros no modificables.

Existen diversas técnicas y métodos para tratar la obesidad. 

Si se es, obeso u obesa seguramente el perder peso para algunos es para mejorar su apariencia física, verse más atractivo, o sentirse más ligero.

Pero no es tan simple como parece, pues la obesidad es un problema que va más allá de lo estético. 

¿Qué es la obesidad?

Lo primero que debes saber es que la obesidad es considerada una enfermedad metabólica crónica progresiva que se caracteriza por un desequilibrio entre la energía que se gasta y la que ingresa, como consecuencia de esto se va  a acumular esa energía en forma de grasa en el cuerpo. 

En este sentido, las células adiposas del cuerpo aumentan considerablemente y además se hipertrofian, esta situación es un hecho muy relevante para el organismo porque el sistema adiposo es considerado un órgano endocrino.

Es así como las células hipertróficas secretan sustancias como: TNF–a, IL–6, , leptina, ácidos grasos libres, adiponectina, resistina.

Estas sustancias, tienen influencia sobre la sensibilidad a la insulina, así como el angiotensinógeno y el inhibidor del activador de plasminógeno (PAI–1) que tienen efecto sobre la vascularización. 

Diversos estudios indican que existe relación entre los adipocitos y las células del sistema inmune, consecuencia de un mecanismo de supervivencia y adaptación metabólica bajo condiciones adversas.

Se sabe que las adipocinas contribuyen a la inflamación y la resistencia a la insulina que presenta el obeso. 

Todo esto, conjuntamente con el estrés y el confort de la vida moderna, han contribuido al deterioro del organismo y han desencadenado la inflamación originada en el tejido adiposo.

Estas sustancias influyen en la distribución de la grasa en el cuerpo y el comienzo de la resistencia a la insulina y de otros trastornos. 

Además, la obesidad es descrita como un estado de inflamación crónica y bajo esta condición ciertas enfermedades tienen mayor probabilidad de establecerse. 

De esta manera la obesidad comienza a generar efectos desfavorables para la salud del individuo, apareciendo las famosas comorbilidades.

Son asociadas a la obesidad, como la diabetes tipo II, riesgo cardiovascular, dificultad respiratoria, descontrol menstrual, esteatosis hepática (hígado graso) y colestasis, baja autoestima, disfunción eréctil e infertilidad ( al menos el 50% de los obesos. 

Por todo lo anteriormente explicado es que la obesidad debe ser tratada por especialistas. 

Obesidad, la epidemia del siglo XXI

Debido a la alta incidencia de la obesidad en el mundo la Organización Mundial de la Salud ha declarado el problema como “la epidemia del siglo XXI”, siendo clasificada dentro de las enfermedades no transmisibles más comunes. 

En Estados Unidos, se estima que el 65% de su población adulta tiene un índice de masa corporal por encima de lo establecido como normal. Y lo más grave aún, que en la población infantil ya se observa un 15%. 

En segundo lugar se podría nombrar España, con 39% de sobrepeso y 14,5% de obesidad, donde el 0,5 es un tipo de obesidad denominada mórbida. En la población infantil ronda los 13,9%. 

¿Por qué soy obeso?

La obesidad no es un hecho fortuito, realmente existen factores predisponentes modificables y no modificables. 

Factores modificables

  • El sedentarismo
  • Mala alimentación
  • Estilo de vida inadecuado

Factores no modificables

  •  Genética
  • Enfermedades pre-existentes.

Es cierto que actualmente se conocen 130 genes involucrados de forma directa con la obesidad, estos genes están relacionados con la secreción de proteínas que regulan el apetito y la saciedad.

Otros en cambio tienen como función promover el crecimiento y desarrollo de los adipocitos, mientras que otros controlan el gasto de energía y el metabolismo de la insulina.  

Sin embargo, solo un 5% de los casos de obesidad se deben a mutaciones monogénicas de los genes mencionados, siendo la causa de la obesidad.  

El resto de la obesidad obedece a factores multifactoriales casi siempre  de tipo modificables. 

¿Cómo deshacerse de la obesidad?

Existen muchos métodos y técnicas, pero para cualquiera de ellas se necesita la orientación de un especialista. 

Hábitos alimenticios o mejor dicho alimentarios: 

La comida siempre juega un papel fundamental, ya que es importante cuidar lo que nos llevamos a la boca y cuantas calorías representa esa comida. 

También es trascendente no solo elegir qué comes, sino cuánto comes, porque por ejemplo el exceso de carbohidratos es uno de los errores más comunes, ya que además de contener alta cantidad de calorías, estos se convierten dentro  del organismo en grasa. 

La rapidez con que se consumen los alimentos, es otro factor a considerar, las personas obesas tienden a comer muy rápido y es el motivo principal por el que necesitan mucho más alimentos para sentirse saciados.

Lo recomendable es comer lento y masticando cada bocado muchas veces, de esta manera con menos cantidad de comida te sentirás satisfecho, ya que el cerebro necesita un tiempo para procesar esa información. 

En este sentido, es recomendable ponerse en manos de especialistas, como el endocrinólogo o al menos un nutricionista, que pueda orientarte y guiarte a qué, cuánto, cuándo y cómo comer. 

Hoy día existen muchas dietas que pueden seguirse y que te garantizarán un éxito, así que vale la pena intentarlo. 

Ayuda psicológica:

La ayuda psicológica es fundamental, en algunos casos, cuando se quiere perder peso, pues está demostrado que el 90% de las personas que inician una dieta la abandonan por falta de fuerza de voluntad, falta de motivación, autoestima baja o por no ver resultados rápidamente.  

De allí la importancia de contar con la ayuda psicológica y así vencer todos esos obstáculos. 

Vencer el sedentarismo:

Si se quiere ver cambios significativos en el cuerpo se tiene que fortalecer los músculos, mientras se pierde grasa. 

Ejercitarse no solo te ayudará a perder peso, sino también a tonificar la piel, ya que cuando se pierde gran cantidad de peso la piel queda flácida.  Por ello, es mejor, ir haciendo ambas cosas a la vez, bajar de peso mientras se tonifican los músculos.   

Estilo de vida:

Este aspecto es quizás el más difícil, ya que involucra todos los anteriores porque es la manera como se llevará el día a día, es la rutina que cumplirás, siempre adaptándose a los nuevos hábitos que beneficiarán el objetivo principal, que es deshacerse de la obesidad y en segundo lugar mejorar la salud. 

Cirugías:

Están especialmente indicadas en obesidades mórbidas, existen las cirugías bariátricas que sirven para disminuir la capacidad de absorción de los nutrientes o para limitar la capacidad gástrica, e incluso hay técnicas mixtas. 

Entre ellas se tienen:

  • Banda gástrica
  • Plicatura gástrica
  • Manga gástrica
  • Bypass gástrico
  • Minibypass gástrico
  • Switch duodenal

También hay otros tipos de cirugías en la que se eliminará el exceso de grasa colgante, ejemplo.

  • La liposucción.
  • Abdominoplastia.

Farmacología:

Actualmente existen diversos medicamentos tanto inyectables, como por vía oral, que tiene un efecto saciante, durante todo el día, recetados por un especialista, con efectos espectaculares.

Conclusión

Finalmente, la Organización Mundial de la Salud. (OMS) se ha pronunciado en este sentido,  planteando una estrategia llamada “ Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud», para tratar de promover la incorporación de dietas sanas y hábitos saludables como por ejemplo aumentar la actividad física en la población mundial.

Asimismo, ha creado el Plan de acción mundial para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles 2012-2025, en la que se incluye la obesidad, todo ello para aumentar la esperanza de vida de la población mundial. 

Referencias:

 -Malo-Serrano Miguel, Castillo M Nancy, Pajita D Daniel. La obesidad en el mundo. An. Fac. Med; 78 (2): 173-178. Disponible en: scielo.org

 -Ceballos-Macías José Juan, Pérez Negrón-Juárez Reynaldo, Flores-Real Jorge Alberto, Vargas-Sánchez Joel, Ortega-Gutiérrez Guillermo, Madriz-Prado Ramón et al. Obesidad. Pandemia del siglo XXI. Rev. sanidad. mil. 2018; 72 (5-6): 332-338. Disponible en: scielo.org.

  -Pérez-Herrera A., Cruz-López M. Situación actual de la obesidad infantil en México. Nutr. Hosp.  2019;  36 (2): 463-469. Disponible en: scielo

  -González E. Genes y obesidad: una relación de causa-consecuencia. Endocrinología y Nutrición. 58 (9): 492-496. Disponible en Elsevier

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