Hablar forma parte de nuestra cotidianidad, hablamos con todas las personas de nuestro alrededor para expresar y conseguir lo que deseamos.

En nuestro día a día hablamos muchas veces sin advertir qué decimos y qué nos responden, generalmente no hablamos para escuchar si no para que nos escuchen, otras veces no nos damos cuenta del tono de voz que usamos, la forma en que miramos, cómo movemos las manos, las palabras que usamos; vivimos un poco en nuestro mundo y el que recibe el mensaje vive en el suyo, hasta que un día nos pilla de malas lo que nos dicen y ocurren los conflictos y malos entendidos.

En el ámbito de la pareja la comunicación se hace mucho más compleja, son muchas las emociones que se movilizan en la convivencia.

No es nada sencillo congeniar dos formas de pensar, dos historias, dos crianzas, dos formas de concebir las normas sociales y la economía, son distintas culturas; en fin, dos formas distintas de percibir el mundo se encuentran día a día con discursos y percepciones distintas en el seno de una relación.

La relación de pareja.

La situación inicial de cómo se formó la pareja y sus motivaciones iniciales predestinan en gran forma la relación, sin embargo, cada uno de sus miembros cambia con el pasar del tiempo de forma natural y eso interviene en la dinámica de la pareja.

Relacionarse siempre de la misma forma es difícil, ya que los miembros de la pareja tienen cada uno su propio desarrollo individual, como ya dijimos, aunado a las tareas, aspiraciones y visiones compartidas que van formando un “tejido” que poco a poco va brindando identidad y un espacio único construido entre los miembros de la pareja.

Es natural que todas las parejas transiten por etapas; en cada una se tiene que resolver expectativas que se tienen del otro, que generan satisfacción y otras veces tensión con una gran demanda emocional. De esta forma, se siente que en algunas situaciones la pareja progresa y que en otras se regresa a situaciones anteriores que se creían solucionadas, esto es parte natural de la evolución de la pareja, pero la forma en que se lleve marcará la diferencia (1).

Generalmente, una situación que no quedó bien solucionada o cerrada continuará apareciendo en diversas situaciones con otra cara.  Del mismo modo, puede que recuerdes de forma sorprendente esa situación difícil, en la que una vez discutiste con tu pareja y que más nunca generó tensión, pues eso quiere decir que se solucionó de una forma adecuada, ¿Qué ha marcado la diferencia en ambos casos? La comunicación.

La comunicación en pareja:

Cuando un miembro de la pareja se comunica, emite un mensaje que es recibido por el otro miembro, durante la comunicación cada uno de los miembros impacta en el otro al compartirle información de índole personal o no personal, lo que crea una realidad particular a cada pareja. El contenido de los temas de las conversaciones, su frecuencia y el estilo de comunicación definen a cada pareja.

Aprendemos a comunicarnos por primera vez en nuestro entorno familiar, que nos enseña por primera vez cómo relacionarnos y comunicar nuestras necesidades a los demás de diversas formas y, luego, será el colegio, los amigos, las redes sociales y las diversas plataformas tecnológicas que existen hoy en día, los que nos irán dando pautas de cómo hacerlo. Así, la forma en cómo aprendimos a resolver los conflictos en la familia, la atmósfera que se creaba alrededor de los mismos, el cómo se manejaba la individualidad frente al gregarismo entre los miembros de la familia, el respeto de los límites y de la privacidad y la empatía pueden definir, entre otras cosas, el patrón de comunicación con la pareja(2,3).

Es importante que tengas en consideración que no sólo cuenta el lenguaje verbal, como por ejemplo las palabras que decimos, en qué tono las decimos y qué expresiones verbales utilizamos para expresar lo que queremos, sino también el lenguaje no verbal, es decir cómo cambia el arco de nuestras cejas, nuestra mirada, la posición de nuestra boca, cómo cambia la posición de nuestros hombros, cómo movemos los brazos, las manos y nuestros pies, si caminamos o no, si nos sentamos al mismo nivel para hablar, si nos sentamos en el piso o si nos levantamos, entre otros factores(3).

Las formas aprendidas se reflejan sin que nos demos cuenta en la forma en conversamos con nuestra pareja y son las que, con frecuencia, nos llevan al éxito o nos traen dificultades, por ello es importante que aprendamos a identificarlas con el fin de comprender su origen y a modificarlas, posteriormente, para tener una relación de pareja saludable.

¿De qué forma nos comunicamos?

Existen dos formas principales de comunicarnos: funcional o disfuncional(4):

Una persona que se comunica de forma funcional es:

  • Eficaz y armoniosa cuando se comunica.
  • Puede expresar con firmeza su opinión y aclarar lo que dice.
  • Espera una réplica del otro y la acepta cuando la recibe.
  • Pedirá a quien envía el mensaje que lo aclare antes de responder, con preguntas de tipo: ¿Cómo llegó a la conclusión de que esa obra es mala?
  • Es coherente entre el mensaje verbal y no verbal que emite.

Por su parte, una persona que se comunica de forma disfuncional es:

  • Inapropiada en el momento de comunicarse.
  • Se percibe y se interpreta a sí misma en forma incorrecta.
  • Percibe e interpreta los mensajes que llegan desde el exterior de forma incorrecta.
  • Las suposiciones en las que basa sus actos son inadecuadas.
  • Es incoherente entre el mensaje verbal y no verbal. Puede, por ejemplo, verbalizar que se siente mal y sonreír a la vez que lo dice.
  • Sus esfuerzos por adaptarse a la realidad del conflicto son confusas e inapropiadas.
  • Supone que las demás comparten sus sentimientos y percepciones.
  • Acepta o rechaza de entrada lo que el otro le dice.
  • Se niega a explicar la otro lo que quiere decir si éste le pide explicaciones con frases como: “sabes perfectamente lo que te quise decir”.
  • Se comporta como si no se diera cuenta del hecho de que generaliza o de que actúa basándose en suposiciones.
  • Envía mensajes incompletos del tipo: «como puedes ver…bueno es obvio»; suprime en sus mensajes fragmentos enteros que sirven de conexión y, con frecuencia, no envía mensaje alguno, pero se comporta en relación con otras como si lo hubiera hecho.

En el marco de la comunicación disfuncional, podemos adoptar un estilo de comunicación cuando nos sentimos amenazados. Para que se entienda mejor, explicaré sus tipos tomando en consideración sus palabras, que se refiere al lenguaje verbal, su cuerpo, que se refiere al lenguaje no verbal y su interior, que es lo que realmente siente la persona que adopta una forma u otra. Satir propone cuatro formas(5,6):

Aplacador:

  • Sus palabras: muestran acuerdo y deseo de complacer. Utiliza frases de tipo: “Lo que tú digas está bien”, “Estoy aquí para hacerte siempre feliz¨.
  • Su cuerpo: postura de súplica y de vulnerabilidad, voz frágil y débil.  
  • Su interior: autoestima debilitada. Tiene pensamientos de tipo: “Me siento perdida (o) sin él/ella, estoy perdida (o). No valgo nada”.

Inculpador:

  • Sus palabras: muestran desacuerdo, es una persona que busca los errores de los demás, usa frases demandantes. Utiliza frases de tipo: “Tú nunca haces bien las cosas, ¿qué te pasa?”
  • Su cuerpo: los músculos se observan tensos, la voz es dura y fuerte, enseña los dientes al hablar, los ojos están muy abiertos, la nariz se ensancha, la respiración esta entrecortada, los hombros van hacia atrás pero el cuerpo se inclina hacia adelante.
  • Su interior: en realidad tiene sensación de minusvalía e inseguridad.  Tiene pensamientos de tipo: “Si logro que me obedezca, entonces me tomará en cuenta de una forma”.

“Superrazonador”:

  • Sus palabras: muestran “tranquilidad”, frialdad y orden. Su comunicación es mecánica, es especialmente correcta. Utiliza frases de tipo: “Me he dado cuenta que hemos discutido más veces que el mes pasado, la pareja puede estar en una etapa de crisis porque nuestra eficiencia está bajando ¿Tienes algún comentario que hacer?”
  • Su cuerpo: su voz es seca, el cuerpo es rígido y con muy poco movimiento.
  • Su interior: sensación de inseguridad, de miedo al otro o a perder el control. Tiene pensamientos de tipo: “Si hablo muy bien me creerá”, “Yo no me mojo”, “Si no me emociono mantengo el control”.  

Irrelevante:

  • Sus palabras: tendrán poca relación o sentido en atención al tema que se esté hablando. Nunca responde lo que se le pregunta, más bien ignora lo que el otro dice y se zafa de la situación con otra pregunta sobre un tema diferente. Utiliza frases de tipo: (mirando a la otra persona) “Vaya, alguien anda de malas pulgas, seguro salió golpeado”, “El verano está llegando más pronto de lo que pensábamos”.
  • Su cuerpo: su voz esta fuera de tono en relación a las palabras, este puede subir o bajar sin razón pues realmente no está dirigida hacia algo. La mirada se puede mostrar perdida, un lenguaje corporal relajado, puede darle vueltas a algo con la mano, rayar en un papel mientras el otro le habla, mirar el móvil, etc.
  • Su interior: sensación de soledad o de sinsentido en la relación o en el momento de la conversación. Tiene pensamientos de tipo: “¿Qué puedo decir si no entiende lo que digo?”, “Que lio se hace esta/este por todo, que fastidio”.

¿Cuándo se activan estos patrones?

En efecto se activan cuando nos sentimos amenazados, generalmente nos invaden pensamientos y convicciones erradas que nos hacen creer que estamos perdidos, por ejemplo(5,6):

  • Me podría equivocar.
  • Podría molestar a alguien.
  • Alguien me va a criticar.
  • Voy a ser igual de maltratado (a) que mi madre o mi padre.
  • Creerán que soy necio.
  • Van a pensar que no sirvo para nada´.
  • Van a creer que no soy perfecto.
  • Él/ ella podía alejarse o dejarme.

Estas creencias y los patrones de comunicación no son más que las formas que aprendimos de defendernos en algún momento de nuestra historia. Si hilamos fino, nos damos cuenta que las personas con estilos Aplacador e Inculpador, se siente en minusvalía y con la autoestima debilitada, pero intentas compensar su vulnerabilidad de dos formas distintas. Por su parte las personas que adoptan los estilos “Superrazonador” e Irrelevante, son un poco más frías, no se sienten cómodas tomando partido en las situaciones y escapan de las mismas de formas distintas.

Puede ser que hayas identificado que te comunicas con características de varios estilos a la vez y es normal, nuestra forma de comunicarnos será tan compleja o variada como sean nuestras experiencias pasadas. Lo importante es que apuntes a una comunicación asertiva con tu pareja, tratando de entablar una comunicación saludable.

¿Cómo es una comunicación asertiva?

El asertividad es la capacidad de poder expresar adecuadamente; sin distorsiones cognitivas o ansiedad y combinando los componentes verbales y no verbales de la manera más efectiva posible, nuestro desacuerdo o afecto, asumiendo las consecuencias de ello, de acuerdo con a nuestros intereses y objetivos, respetando el derecho del otro(7).

En atención a esto, hay un quinto tipo de patrón de comunicación que completa los cuatro anteriores, que es el que pone en práctica el asertividad y es el:

Aclarador (5,6):

  • Sus palabras: son sinceras, adoptan una forma en que la persona que habla lo hace poniendo las cartas sobre la mesa, sin enredos ni dobles intenciones. Brindan la oportunidad de curar las heridas y de unir a la pareja, todas las partes del mensaje tienen la misma dirección. Utiliza frases de tipo: “Hablé mal, lo siento. ¿Te hice daño?” o “Luis, arreglé la casa y vuelve a estar desordenada; dejaste tirada la ropa nuevamente. Necesitamos hablar y ver qué puede estar pasando”.
  • Su cuerpo: su expresión facial concuerda con su voz, la posición del cuerpo es de tranquilidad, apertura y comodidad. La persona está integrada; su cuerpo, sus sentidos, sus pensamientos y sus sentimientos están todos son manifestados.
  • Su interior: sensación de coherencia y tranquilidad. Tiene pensamientos de tipo: “¿Cómo podemos solucionar esta situación?, ¿Qué puedo aportar yo? 

Entonces, una pareja asertiva se caracteriza por(7): 

  • Sus miembros se hacen responsables de sus sentimientos y de la forma en que se lo dan a conocer al otro.   
  • Tienen la capacidad para reconocer sus necesidades y hacerlas saber con confianza y claridad.
  • Aceptan que el otro tiene el mismo derecho que él/ella de hacerse valer y, por ello, manifiestan sus ideas o desacuerdos con cortesía y escuchan con el mayor respeto lo que el otro tenga que decir.
  • Son esencialmente sinceros.
  • Aman y defienden la realidad y, por eso, narran los hechos según ocurrieron, sin distorsiones, exageraciones, autoalabanzas ni vanaglorias.
  • Luchan por el conocimiento real de lo sucedido y de la situación de pareja. Dejan de lado las ilusiones.
  • Desean saber quiénes son como pareja y, si no están conformes con ello, trabajan para conseguir lo deseado en consenso.
  • Cada miembro de la pareja afirma su verdadero yo y no uno falso para embaucar al otro.

Mantén la calma:

Las dificultades en la comunicación de pareja son más comunes de lo que tu mente puede imaginar, ¡casi todos los problemas de pareja tienen que ver con ello!

Cambiar patrones de comunicación no es sencillo, la mayoría de las veces las personas se encuentran con un entramado de emociones dolorosas en el momento de comunicarse y al darse cuenta de que lo están haciendo. Duele mucho cambiar los patrones disfuncionales porque no son más que la expresión de traumas pasados no solucionados, experiencias dolorosas que dejaron heridas en nosotros, ciclos no cerrados, duelos o problemas con mamá o papá proyectados en la pareja.

Lo anterior es tanto así, que muchas veces es necesario el acompañamiento terapéutico, ya que sólo haciendo consciente la causa que nos lleva a ser de una forma u otra podemos cambiar lo que sucede y poner en práctica de forma efectiva las herramientas que, de forma específica, nos dará nuestro psicoterapeuta. 

Así que no te angusties, lo bueno de todo esto es que tiene solución y puedes tener una relación de pareja con una comunicación saludable, que muestre lo mejor de ti.

La Psicóloga Karem Peña colabora en la Clínica Andrológica de Madrid ofreciendo terapias de pareja y terapia psicológica para adultos.

Bibliografía

1.- Zurita S, Zumaya M. Pareja o Matrimonio Decida Usted. 1 ra ed. Hawthorne; Vergara; 2012.

2.- Santrock J. Psicología del desarrollo: el ciclo vital. 10ma ed. Barcelona; Mc Graw Hill; 2006.

3.- Rodríguez-Mateo H, Luján I, Díaz C, Rodríguez J, González Y, Rodríguez R. Satisfacción familiar, comunicación e inteligencia emocional. Int. J. Develop. and Ed. Psychology. 2018; 1: 117-128.

4.- Naranjo M. Perspectivas sobre la comunicación. Actualidades Investigativas en Educación. 2005; 5 (2): 1-32.

5.- Satir V. Psicoterapia familiar conjunta. 1ra ed. Ciudad de México; Prensa Médica Mexicana; 1980.

6.- Satir V. Nuevas relaciones en el núcleo familiar. 1ra ed. Ciudad de México; PAX; 1988.

7.- Riso W. Entrenamiento asertivo. Aspectos conceptuales, evaluativos y de intervención. 1ra ed. Medellín; Rayuela; 1988.

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