Diagnóstico:

En este apartado debemos diferenciar el hipogonadismo del deseo sexual hipoactivo y la pérdida de libido, aunque muchas veces se solapan y confunden pues pueden tener un origen común.

El trastorno del deseo sexual hipoactivo en el DSM-5 (manual de diagnóstico de enfermedades mentales) lo define actualmente del siguiente modo:

Consiste en la ausencia reiterada y persistente de fantasías sexuales o interés para realizar algún tipo de actividad sexual, sin aludir a la pareja y con la condición de que no haya una causa física u orgánica que lo explique.

El bajo deseo sexual casi siempre viene acompañado de otro trastorno que lo precede ya sea físico o psíquico, siendo lo más común, aunque no siempre, el padecer algún tipo de disfunción eréctil.

Algunas causas médicas y fisiológicas de la falta de libido:

  • Disfunciones o dificultades en la erección
  • Síndrome de déficit de testosterona sobrevenido con la edad
  • Hiperestrogenismo
  • Hiperprolactinemia
  • Hipotiroidismo
  • Disfunción vascular
  • Diabetes
  • Hipertensión
  • Apnea del Sueño no tratada
  • Exposición a exoestrógenos (están en todas partes)
  • Abuso de sustancias como alcohol, cannabis y anabolizantes
  • Obesidad y Síndrome Metabólico, están entre las más comunes

Entre los medicamentos se debe poner énfasis en los antidepresivos y antihipertensivos y desaconsejamos el uso de inhibidores de la alfa reductasa, ya que sus efectos sobre la libido pueden ser, ominosos o devastadores. (Síndrome Post Finasteride).

Frecuencia del Hipogonadismo:

El proyecto Baltimore es un estudio longitudinal sobre los cambios experimentados por la edad y que continúa desarrollándose hasta hoy, desde 1958, a partir de los resultados obtenidos fue publicado por Mulligan hace más de 10 años (2006).

Estos resultados, que revelaban que alrededor del 39% de la población masculina de 45 años o más, sufría hipogonadismo, y solamente un 5%, son tratados.

En España no disponemos de estudios tan exhaustivos cono el Baltimore, pero si tenemos en cuenta que el Síndrome Metabólico y la obesidad visceral están ligados con estados hipogonadales en un 50%.

Dado que, la testosterona disminuye a partir de cierta edad en un 1% por año, podemos extrapolar a partir del estudio de Mulligan, a los 35 años, podemos estimar que alrededor de un 25% de los varones puede sufrir algún tipo de hipogonadismo.

Incluyendo la subfertilidad o infertilidad especialmente si son obesos, vale la pena recordar llegados a este punto, que la calidad del esperma se deteriora un 1% anualmente por la contaminación ambiental.

¿En qué consiste el hipogonadismo?

El hipogonadismo en el varón (existe también, en la mujer, pero es distinto) es un término para denominar el déficit de testosterona libre en sangre, para producir esperma ó ambos.

Sus síntomas son variados, y en ocasiones fácilmente confundibles con otros signos de otras enfermedades.

En el hipogonadismo podemos distinguir 3 situaciones principales que pueden ocurrir:

  • Causas genéticas: como es el caso del Síndrome de Kallman o Klinefelter.
  • Causa secundaria: como sería una disfunción hipofisaria o hipotalámica
  • Causa primaria: que son la gran mayoría en los cuales las hormonas están alteradas ya sea por una claudicación testicular con fallo en la producción de testosterona u otras hormonas antagónicas, las cuales, impiden que aquella ejerza su función adecuadamente.

¿Cuáles son los síntomas?

Los primeros síntomas más notables son cansancio, fatigabilidad, y pérdida de energía vital hasta llegar a presentar una disfunción sexual.

Lo primero que hay que hacer es controlar las enfermedades acompañantes, la obesidad, el alcoholismo, consumo de cannabis, cocaína, etc., la administración de fármacos para tratar otras enfermedades y el consumo de anabolizantes.

¿Cómo afecta en lo sexual?

Cuando debuta con una disfunción eréctil, repentina hay que estar alerta ya que puede ser lo que llamamos -un síntoma centinela-, de una enfermedad vascular, especialmente en mayores de 35 años.

Lo más frecuente es que se presente poco a poco y progresivamente, hasta desencadenar alguna forma de disfunción sexual o falta de deseo, que sorprende al paciente.

 Porque ya no se reconoce en su rendimiento sexual, tiende a evitar las relaciones sexuales, lo vive penosamente y en ocasiones prefiere romper una relación de pareja consolidada, antes de recurrir a un especialista.

¿Tiene solución?

Resolver este problema dependerá de la enfermedad subyacente, si la causa originaria es genética o secundario a una disfunción del eje hipotálamo-hipófisis, (el centro que comanda todo el sistema hormonal, ubicado en la base del cerebro).

Este conjunto neuro-endocrino es responsable de la producción diversas hormonas como FSH y LH, prolactina, TSH, entre muchas otras, que actúan como señales para que el testículo produzca testosterona y espermatozoides.

 Simplificando, en este caso actuaremos sustituyendo la hormona deficitaria o bloqueando aquella hormona que tenga un efecto antagónico.

¿Cómo se trata el hipogonadismo?

Ahora bien, si la causa es primaria por un fallo testicular, recurriremos a la terapia de sustitución hormonal con testosterona bioidéntica. Las clases más comunes de terapia de testosterona son inyecciones de acción prolongada ó geles.

Conclusiones:

Antes de prescribir estos tratamientos opcionales para reemplazar a la testosterona, se abordarán los signos y síntomas de la baja testosterona, como la fatiga extrema, depresión, falta de deseo sexual, pérdida de masa muscular, grasa en el abdomen y aumento de peso.

 Si hay hiperestrogenismo, se prescribirán anti estrógenos. orales

Los geles y parches no siempre son bien tolerados y difícilmente se pueden adaptar a las necesidades individuales.

Los tratamientos inyectables se pueden variar tanto en frecuencia como en cantidades, siendo lo más común cada dos o tres semanas. También, existen presentaciones inyectables trimestrales.

Siempre se debe considerar, si el paciente desea preservar su fertilidad, ya que en ese caso se debe poner el énfasis en estimular la hipófisis, periódicamente.

Los medicamentos de la familia viagra, pueden ayudar, en especial, a superar la inseguridad, pero serán inútiles si no hay una base sólida de testosterona libre circulante.

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